‘Esa soledad’, el primer largometraje de Javier Giner, llega este 30 de octubre a las pantallas de nuestros cines. Giner reune a los actores con los que trabajó en la celebrada serie ‘Yo, Adicto’ y los sumerge en un duro relato de la situación en que quedan ambos después de romper la relación que les unió durante cinco años. Oriol Pla y Marina Salas se reparten las dos líneas paralelas por las que circula esta película en la que su director afirma que “busco, quizá, un imposible: atrapar la confusión y lo inasible de la vida. Que el relato acompañe al espectador una vez terminado. Aunque solo sea para saber que no está solo”.
En la película nunca se explica cómo era la relación
de Leo y Lorea, las razones por las que terminó o la convivencia común. “Esta
soledad” está construida sobre una ausencia que el espectador tiene que
completar por sí mismo. Porque lo que realmente explora la historia es la
confusión vital, la intemperie emocional y el dolor doméstico (íntimo y
silencioso) que llegan tras la ruptura. Ese territorio crepuscular y ambiguo en
el que la vida permanece aparentemente igual —las calles siguen ahí, el trabajo
continúa— mientras algo fundamental se ha desplazado y el sinsentido solitario
se ha adueñado de todo. Ese espacio indefinido en el que ya no eres quien eras
cuando el vínculo existía, pero todavía no eres quien vas a ser. Esos momentos
en los que las emociones irrumpen sin aviso y muchas decisiones se toman sin
comprenderlas del todo, en una urgente y desesperada huida hacia delante para
dejar de sufrir. Ese desfase entre el tiempo exterior y el tiempo interior, esa
reconstrucción identitaria en conflicto, ese desorden vital, son el verdadero
corazón de “Esta soledad”.
Y quizás ese sea el intríngulis de la cuestión, que pese a la soledad y la tristeza que aflige a los protagonistas el espectador se dé cuenta de que es una realidad que afecta a muchísima gente, quizás a ellos mismos, que la vida, que el día a día es una suma de numerosas soledades.
Giner nos cuenta que “quería situar la película en
un Bilbao saturado de estímulos y de tristeza. Un mundo atronador, por momentos
caótico. Filmar ese mundo con una imagen perfectamente limpia y estilizada, un
diseño de sonido pulcro, habría producido una distancia artificial. Quería, en
cambio, que la película se convirtiera también en un receptáculo formal de ese
ruido, que en su trama visual y sonora pudiera sentirse algo de la fragilidad,
incomodidad y desorden que gobiernan la vida de los protagonistas. No quería
que Bilbao funcionara como una postal reconocible ni como un decorado
turístico, sino como una presencia física que atraviesa la vida de los
personajes. Buscaba una textura concreta: el eco omnipresente industrial, la
humedad persistente, la luz crepuscular y fría, la sensación de una ciudad que
pesa sobre el cuerpo. Bilbao es un clima emocional que acompaña a los personajes
mientras atraviesan su propio duelo”.
Para el director, que ha compartido el guión con Luisa
Matienzo, “hay una pregunta que sobrevuela a “Esta soledad” de manera
implícita: a menudo nos preguntamos qué nos dan las películas, pero rara vez
nos preguntamos qué les damos nosotros a ellas. Sin embargo, el cine no ocurre
únicamente en la pantalla: ocurre también en la mirada de quien observa. “Esta
soledad” es una invitación al espectador a participar activamente en ese
proceso, a reconstruir las conexiones emocionales entre escenas, a completar
los huecos que deja el montaje y la narración con su propia experiencia. El
espectador atraviesa la película como los personajes: intentando comprender,
poco a poco, el sentido de los fragmentos que van apareciendo. En este sentido,
me gusta pensar en el público como un coautor emocional de la película: quería
que “Esta soledad” existiera de manera distinta en cada mirada y cada
experiencia vital”.
Ya lo saben, cuando vayan a ver esta película
piensen que tendrán que poner algo de su parte, además de presenciar las
excelentes interpretaciones de sus dos principales protagonistas y también las
de Gemma Martínez, Kai Etxaniz y Itziar Lazkano. Verán
también que, pese a esa triste soledad que abunda en nuestra sociedad, queda un
hueco para la esperanza y la ilusión. Pero hay que labrárselo.
‘Esta
soledad' es una producción de Fuga de
cuerpos, A.I.E., Balance
Media Entertainment, La Embajada
TV y Basajaun
Filmak. La película cuenta con la colaboración de Filmax y la participación de Filmin y RTVE, además de la financiación del ICO, Sego Finance, Gesbro y Brosh.








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