sábado, 23 de mayo de 2026

RAVALEAR

 

El viernes 22 de Mayo se estrenó en las pantallas multimedia españolas la nueva serie original de HBOmax, “Ravalear”, tras su preestreno multitudinario en Barcelona el pasado 20 de mayo, en el que se proyectaron sus dos primeros capítulos. El debut internacional de “Ravalear” había tenido lugar en la Berlinale el pasado mes de febrero, donde se convirtió en la primera serie española que el Festival seleccionaba como parte de su sección oficial.

“Ravalear”, dirigida por Pol Rodriguez y Isaki Lacuesta, cuenta con un reparto coral encabezado por Enric Auquer (en un papel que lo convierte en un alter ego de Pol, el director) y María Rodríguez, al lado de Sergi López, Francesc Orella, Lluisa Castells y Quim Àvila, entre muchos otros incluyendo incluso en alguna escena la gente del barrio.


La serie  se ha rodado en catalán, castellano, árabe, urdu e inglés y tiene como escenario diferentes localizaciones de la ciudad de Barcelona y, muy en especial, del barrio del Raval (del que toma su nombre), así como de sus habitantes. “Ravalear” se encuadra claramente en el cine realista y social casi  documental, pero integra también elementos de un thriller.

En ”Ravalear” Pol Rodriguez nos cuenta un relato inspirado en su propia historia familiar y la del restaurante “Can Mosques” del que un fondo de inversiones intenta deshauciarles. En la serie, el centenario restaurante del barrio del Raval, querido y respetado por todo tipo de clientes, se enfrenta a un fondo de inversiones cuyo objetivo es vaciar todo el edificio en el que se encuentra el restaurante y acelerar la transformación del barrio.


Aunque en un princpio la noticia sume a toda la familia en la desesperación, con la ayuda de la gente del barrio y algun otro personaje bastante especial, la lucha por la supervivencia de Can Mosques se volverá cada vez más tensa y peligrosa. Para salvar el restaurante los protagonistas deberan traspasar ciertos límites y adoptar estrategias cada vez más complejas.

La serie permitirá avanzar en los entresijos de una real y peculiar lucha contra un deshaucio pero tambien acercarse al conocimiento de un barrio y sus habitantes que, a menudo, son los olvidados en las grandes producciones.  

A partir de una experiencia local se plantearan  temas de carácter global si no universal.


La serie podrá verse más adelante también en 3Cat. “Ravalear” es una producción de Arcadia y Supernova en coproducción con 3Cat y UMEDIA (Bélgica). Además de la participación de HBO Max cuenta con el apoyo del Institut Català de les Empreses Culturals (ICEC) y el programa de Europa Creativa MEDIA. Las ventas internacionales van de la mano de Filmax. La producción ejecutiva corre a cargo de Sandra Tapia (Arcadia).

Mr.Josep


lunes, 18 de mayo de 2026

Van dos gitanos en la parte de atrás de un coche. ¿Quién conduce?


Mallorca Confidencial empieza con unos chistes sobre gitanos. Los escuchamos de la voz de una narradora que nos acompañará a lo largo de la película y que también será una de sus protagonistas. “Van dos gitanos en la parte de atrás de un coche. ¿Quién conduce?”, pregunta. Y la respuesta es que un guardia civil. La voz nos habla en el catalán de las Islas Baleares, idioma que alternan los personajes de este film de acción con el castellano de forma natural. También los gitanos.

Que Lolita Flores es una actriz impresionante no es ningún descubrimiento. Lo ha demostrado en numerosas ocasiones, tanto en el cine como en el teatro. En Mallorca confidencial la acompaña en el protagonismo y en el buen hacer profesional Asia Ortega. Los artistas que interpretan a los gitanos que conviven con ellas en el destartalado barrio de Can Sal, en Palma de Mallorca, impresionan de lo bien que se meten en sus papeles.

Uno quisiera compartir su alegría y sus ganas de fiesta al verlos en el reencuentro inicial de Chusa (Lolita Flores) y Nela (Asia Ortega). Cuando se va desarrollando la trama esa sensación se desvanece para dar paso a la tensión y peligro en que los meten sus negocios con la droga. De la alegría se pasa a la tragedia. De los abrazos familiares y el cante comunitario pasamos a la desconfianza y la violencia.

A Jordi Sánchez le corresponde hacer un papel de policía corrupto que, claro está, resuelve con solvencia. Elena Furiase, Lorca Prada y Amin Hamada contribuyen a conferir credibilidad e interés a una narración que nos mantiene pendientes de su evolución. El guión de Amèlia Mora y la dirección de David Ilundain completan un trabajo que merece mucho la pena ser visto en los cines, a partir del 29 de mayo.


 Ilundain, quien se atrevió con el largometraje B, sobre las peripecias del que fue tesorero del Partido Popular Luis Bárcenas, explica así las razones de embarcarse en la aventura de Mallorca Confidencial: “Nace de la fascinación por los márgenes: esos espacios donde lo socialmente aceptado y lo marginal conviven, se cruzan y se enfrentan. La película se construye en el límite entre dos mundos: el de la isla turística y acomodada, y el de sus poblados más humildes, donde la supervivencia dicta las reglas. Es un universo donde el poder, la lealtad y la traición se viven en carne propia, y donde cada elección puede cambiarlo todo”.


Cuando se cierra la película, la narradora nos regala una nueva pregunta: “Van en la parte de atrás de un coche un constructor, un policía y un político. ¿Quién conduce?”. Ella no lo sabe. Seguramente no será un guardia civil. Aunque Mallorca Confidencial nos da a entender que no tendría nada de extraño ni de injusto.


                                         David Ilundain


‘BÁRBARO’: PENSAR EL CINE LATINOAMERICANO DESDE MADRID

 

En una ciudad como Madrid, atravesada por una oferta cultural abundante pero probablemente desigual en términos de representación cinematográfica, la aparición de una muestra dedicada en específico al cine latinoamericano independiente no es un gesto menor. Del 5 al 8 de mayo, la Sala Luis García Berlanga de la Universidad Complutense acogió la primera edición de Bárbaro, Muestra de Cine Latinoamericano Independiente, un proyecto que durante cuatro días propuso algo cada vez menos frecuente en el ecosistema de los festivales contemporáneos: tiempo para ver, escuchar y conversar.

Según Gustavo Vega, coordinador del festival, “lejos del modelo dominado por la velocidad, la acumulación de títulos y la lógica de mercado, Bárbaro ha apostado por una programación contenida pero articulada alrededor de una idea clara: generar un espacio de encuentro entre cineastas latinoamericanos y público español, no solo a través de la exhibición, sino mediante la conversación crítica posterior a las proyecciones”.


Vega afirma que “la propuesta resulta especialmente pertinente si se considera que buena parte del cine latinoamericano contemporáneo continúa llegando a Europa de forma fragmentaria: algunas películas logran circular por grandes festivales o plataformas, mientras una vasta producción independiente permanece fuera del radar”. En ese contexto, Bárbaro ha funcionado como un dispositivo de mediación cultural, abriendo un lugar para cinematografías que a menudo quedan atrapadas entre los límites de la distribución y la sobreprogramación cultural típica de Europa.

La programación reunió largometrajes y cortometrajes procedentes de distintos territorios latinoamericanos, configurando un mapa heterogéneo de sensibilidades y búsquedas formales. Entre los invitados, estuvieron el director mexicano J. Xavier Velasco, quien presentó Cocodrilos; la cineasta argentina Paula Markovitch, con Ángeles, y Emma Rozanski, directora de El vaquero, rodada en Colombia.


La presencia de los realizadores propició uno de los núcleos más relevantes de la muestra: los coloquios a partir de las proyecciones en que, encabezados por el profesor José Antonio Jiménez de las Heras, participaron académicos de la Universidad Complutense y el público asistente. Para Pedro Cascos, otro de los coordinadores del festival, “estos encuentros han permitido desplazar el foco de la simple recepción hacia una experiencia de lectura compartida, donde las películas han actuado como detonantes de la discusión sobre territorio, memoria, representación, modos de producción y circulación transnacional”.

En este sentido, Bárbaro ha parecido asumir que mostrar cine latinoamericano en Europa implica algo más que programar películas latinoamericanas: supone crear condiciones para su contextualización, discusión y apropiación crítica por parte de nuevas audiencias.


El cierre del festival reforzó esta vocación expandida. El proyecto Azoteístas, liderado por la artista sonora Valeria Espinosa, ofreció una sesión en que se sonorizaron en vivo piezas audiovisuales y cortometrajes, acompañada de una presentación de música experimental junto a la artista italiana Aleksandra Bellini. La incorporación de esta dimensión performativa permitió abrir el festival hacia otros cruces entre imagen, sonido y experimentación, ampliando el marco estrictamente cinematográfico.

En tiempos donde gran parte de la experiencia audiovisual se desplaza hacia plataformas y consumo individualizado, la primera edición de Bárbaro ha reivindicado algo elemental pero cada vez más valioso: la construcción de comunidad alrededor del cine.



Su aparición en Madrid no solo suma un nuevo evento al calendario cultural de la ciudad, sino que plantea una pregunta más interesante: qué lugar puede ocupar hoy el cine latinoamericano independiente en Europa, cuando además de pantalla, se le ofrece interlocución.

Bárbaro ensaya una posible respuesta.




jueves, 7 de mayo de 2026

Hugo 24: La crisis de la vivienda y una delincuencia enternecedora


 Hace un año y medio me mudé a Tetuán, en el norte de Madrid. Paseando una noche de verano, en la puerta de un 24h, escuché al pasar la conversación de dos amigas, en la que una le contaba a la otra cómo, con su sueldo de media jornada de 450€ y el de su pareja, les daba justo para pagar el piso y que sus padres les enviaban dinero para poder comprar comida. Suena a extremo, pero es la situación de muchísimas personas: la casi imposición de vivir más de uno por vivienda debido a los elevados precios de los alquileres derivados de la invasión de pisos de alquiler vacacional”. Así se empezó a fraguar “Hugo 24”, según explica Luc Knowles, el director de esta película que podremos ven en nuestros cines a partir del 15 de mayo.

Y así la explica: “Hugo, 24 es la historia de Hugo, un chico de 23 años el día que cumple 24. Es una historia de paso a la madurez, de transición a la vida adulta. Es una película sobre la confianza, sobre el amor, sobre la pérdida y el abandono, como la “criptonita” de un protagonista con miedo, con problemas de apego, con rabia y con un futuro incierto, luchando por salir adelante. A través de Hugo, la película navega por diferentes temas, pero englobados todos por el amor: el amor hacia un amigo, el amor romántico y el amor familiar”.


“Hugo 24” es más que una película de ficción. Es, en buena medida, un documental que nos sitúa ante la problemática de la vivienda que sufre gente sencilla como Hugo y su hermana, a quienes el propietario del piso donde viven les da 24 horas para pagar los alquileres que le deben. Y esas 24 horas son las que veremos en la hora y media que dura. Es ficción, sí, pero salpicada de fragmentos donde gente real explica sus problemas para pagar el alquiler y vivir en una vivienda digna.

Es evidente el acierto de la selección de Aron Piper y Marco Cáceres para interpretar los papeles de Hugo y su inseparable amigo Manu. Su complicidad engancha y enternece su sencillez y sinceridad, pese a que se salten la legalidad continuamente con pequeños hurtos y jugarretas para sacar un pequeño beneficio económico.

Knowles resume así el argumento: “Es una historia de clase obrera, de la subida de los precios de los pisos sin ningún tipo de correlación con la subida del sueldo mínimo. De la lucha y los estragos realizados para pasar el mes para un gran sector de la población”. “Todos los protagonistas persiguen pequeños sueños que, en su mundo, no resultan ni pequeños ni fáciles. Esta lucha por sobrevivir en una de las ciudades más caras de Europa se convierte en el motor de la película, retratando a una generación y una situación social global mientras Madrid brilla en todas sus horas, transformándose en un gran sueño de asfalto y hormigón”, se explica en la promoción de la película. Un asfalto y unos edificios que periódicamente zozobran, como metáfora de la inseguridad que afecta la vida de los humildes pero extraordinariamente humanos protagonistas de “Hugo 24”.


La buena interpretación de Marta Etrura, en el papel de la hermana de Hugo, y del resto de actores y artistas viene acompañada de una buena banda musical que incluye una creación del propio Piper.

La anterior película de Knowles, “Libélulas”, obtuvo la Biznaga de plata al Premio del Público y a la mejor interpretación femenina de Milena Smit y Olivia Baglivi. Hay que augurar también numerosos premios para este “Hugo 24” que conoceremos pronto en nuestras pantallas.

 

                                                            Luc Knowles


miércoles, 29 de abril de 2026

Cuando una enfermedad neurodegenerativa entra en casa

 

“La razón por la que empecé a escribir esta película fue las ganas de acompañar a todas aquellas personas que están al cuidado de un ser querido, y en especial a esos jóvenes que se convierten en cuidadores precoces empujados inevitablemente a madurar y a sacrificar parte de su juventud por amor”. Así explica Marta Matute lo que la llevó a escribir el guión y a dirigir su primera película, que se estrena el próximo 8 de mayo con el título de “Yo no moriré de amor”.

Su esfuerzo ha sido ya recompensado con la Biznaga de oro a la mejor película en el Festival de Málaga. En ese festival también fueron premiados con toda justicia Júlia Mascort (Biznaga de plata a mejor actriz), Tomás del Estal (Biznaga de plata a mejor actor de reparto) y Premio Feroz Puerta Oscura a mejor película.


Marta Matute explica en “Yo no moriré de amor” su propia vivencia. De los 18 a los 27 años dedicó gran parte de su vida al cuidado de su madre que, tras un microinfarto cerebral, empezó a desarrollar una enfermedad degenerativa. Explica que compartir su historia con amigos que conoció a posteriori del caso de su madre y que ellos compartieron casos similares con ella le fue de gran alivio.

Ver esa película es compartir también esas sensaciones y sentimientos. Gran parte de los que hemos visto y veremos esta película hemos vivido más o menos cerca experiencias similares. A la salida de las proyecciones, los asistentes comentan entre ellos esas vivencias. Matute se ha salido con la suya. Su opera prima sacude la sensibilidad del espectador y le lleva a sentirse acompañado con lo que ha vivido o está viviendo con un familiar o conocido cercano que sufre una de esas enfermedades, el Alzheimer la más frecuente de ellas.


La película de Matute nos hace pensar en las de Carla Simón. Quizás no es casualidad que Elastica, la productora de “No moriré de amor” haya sido también la responsable de la producción de “Alcarràs”, la obra de Simón que se llevó el Oso de oro de la Berlinale.

A destacar la labor del conjunto de los actores y actrices que contagian al espectador sus sentimientos de frustración, tristeza y rabia, mezclados con el amor y cariño que también emergen en el seno de esa familia atravesada por el dolor de una madre que van perdiendo progresivamente.


“No moriré de amor” es una bofetada de realidad, que devuelve al primer plano de nuestras vidas la necesidad de creer que algún día la investigación y la ciencia sabrán curar esas enfermedades que tanto las trastocan y entristecen.

Mientras esperamos ese milagro, veamos y aplaudamos el estreno como directora de Marta Matute. Duele ver los 94 minutos de esta producción hispanobelga pero hay que hacerlo, comentarlos y compartirlos.


                                                    Marta Matute

miércoles, 15 de abril de 2026

Vida, muerte, emociones y memoria, en ‘Sound of falling’

 

En el año 2023, Mascha Schilinski ganó, junto a Louise Peter, el premio Thomas Strittmatter al mejor guión por ‘Sound of falling’ (‘Sonido de la caída’). Tres años más tarde, la película llega a los cines de España el 24 de abril tras haber ganado el Premio del Jurado en el Festival de Cannes. Considerada una de las directoras más prometedoras del cine alemán, este es su segundo largometraje.

Parece mentira que una película que dura dos horas y media se rodara en tan solo 34 días. La premura del tiempo de rodaje obligó a que solo se pudieran hacer dos tomas de cada escena. Pocos rodajes deben haberse vivido con tanta tensión.


El resultado es una película que se sigue con curiosidad y, en ocasiones, con nervios por lo que pueda pasar en la pantalla. Algunas de sus incógnitas se van despejando a medida que avanza el metraje.

‘Sound of falling’ nos presenta a cuatro mujeres en épocas distintas de su vida. La adolescencia de Alma, Erika, Angelika y Lenka se desarrolla en una granja del norte de Alemania. Pasan los años pero las vivencias de esas cuatro mujeres parecen repetirse. En ocasiones no se discierne qué es sueño y qué, realidad. La memoria es un factor clave en esta película. Lo explica así su directora: Desde el primer momento tuve muy claro que SOUND OF FALLING debía hablar de la memoria, de su funcionamiento, de sus mecanismos. Me di cuenta de que mis recuerdos son físicos muy a menudo. En ocasiones, tengo la impresión de mirarme desde fuera, como si se me escapara un fragmento de memoria. Eso me llevó a querer rodar desde puntos de vista muy subjetivos, a veces disociados, como si los personajes se mirasen desde otra época”.

No es una película fácil de definir. Lo describe muy bien Jordan Mizer en su crítica en The Hollywood Reporter:  “No todos los días ves una película que no se parece a nada que hayas visto antes, y que te hace cuestionar la propia idea de lo que puede ser una película”.

Aplausos para las/los intérpretes y mención especial para la cuidada y acertada fotografía de Fabian Gamper.

A Alison Wilmore, de Vulture, le fascinó: “Puede que hayamos visto la mejor película de Cannes este año”. El Jurado le dio la razón concediéndole su premio, exaequo con ‘Sirat’, de Oliver Laxe.

                                            Mascha Schillinski 

 



jueves, 26 de marzo de 2026

¿De quién son nuestros días?


 Es la pregunta que atormenta al presidente saliente de Italia, Mariano De Santis, magistralmente interpretado por Toni Servillo, en la última película de Paolo Sorrentino: “La Grazia”: ¿De quién son nuestros días?”. El 1 de abril, en plena Semana Santa, llega a los cines españoles esta exploración del amor, el deber y la libertad personal que contemplamos a lo largo de las dos horas y cuarto de una película que en ningún momento se nos hace pesada.

Vemos como un presidente italiano, a seis meses de abandonar el cargo, tiene  sobre su mesa tres dossiers sobre les que tiene que tomar una decisión definitiva. Se trata de la Ley de Eutanasia y dos peticiones de indulto. Su hija y persona de más confianza en la presidencia italiana le presiona para que tome una decisión favorable pero él se resiste a hacerlo a la ligera. Consulta incluso a un amigo de confianza que resulta ser ni más ni menos que un peculiar Papa, que se desplaza en moto por la Roma que vemos a menudo desde  la terraza del palacio presidencial.

La Grazia se estrenó como película inaugural del Festival de Cine de Venecia de este año, en el que Servillo se llevó la Coppa Volpi como mejor actor. Hay que decir que su interpretación impresionante viene acompañado de la no menos brillante de  Anna Ferzetti en el papel de su hija y confidente Dorotea. También es destacable la cuidada fotografía a cargo de Daria D’Antonio.


Pendientes de cómo resolverá el presidente a punto de cesar en el cargo el dilema moral que le plantea la concesión de La Grazia a las dos personas que esperan el indulto y a quienes urgen la aprobación de la Ley que regule la eutanasia, De Santis se descuelga afirmando que “La Grazia es la belleza de la duda”. Una duda que le acompaña, preocupa y entristece en relación a su esposa fallecida tiempo atrás y que es omnipresente a lo largo de toda la película.


 ¿Es bella la duda? ¿De quién son nuestros días? Son preguntas que casualmente son más de actualidad que nunca hoy en nuestro país, a raíz del debate político y social abierto sobre la aplicación de la eutanasia a Noelia Castillo.

Paolo Sorrentino, ganador de premios Óscar y Bafta, demuestra mucho más amor y humanidad que los voceros de la extrema derecha que han echado espuma e insultos estos días contra la aplicación solicitada por Noelia Castillo y finalmente practicada.


 La Grazia es una película que hay que ver y paladear, digan lo que digan los ultras fanáticos. De hecho, ellos son los que más necesitan verla.

                                                                        Paolo Sorrentino