Este 17 de agosto se cumplieron 9 años del atentado
en La Rambla de Barcelona cuando, pocos minutos antes de las cinco de la tarde,
una furgoneta bajó a gran velocidad desde su parte superior, en plaza
Catalunya, atropellando a las personas que paseaban por ella. Fue un atentado
terrorista que conmocionó a la ciudad y al mundo, con el balance de 15 muertos
y cerca de 300 heridos. Los mossos d’esquadra pusieron en marcha un dispositivo
llamado Cronos para evitar que el terrorista huyera de la ciudad.
Cronos no pudo
contener al asesino, que escapó por la avenida Diagonal tras atropellar a una
pareja de mossos que ejercían un control en esa vía a la salida de la ciudad.
Cronos fracasó en ese dispositivo y Fernando González Molina lo
reproduce en la excelente película que lleva ese nombre y que se estrena en las
salas de cine el próximo 4 de setiembre.
Todos los barceloneses recordamos donde estábamos a
la hora en que se produjo el atentado. Yo había quedado con una amiga un poco
más tarde en el bar Zurich, a unos pocos metros del lugar por donde entró a La
Rambla la furgoneta que causó la tragedia. Ver la película nos devolverá la
vivencia que tuvimos en aquel momento. González Molina reproduce lo que pasó
con la perfección con que la han reconstruido los dos guionistas de la
película: Nacho Carretero y Arturo Lezcano.
A la credibilidad de esa reconstrucción contribuyen en gran medida los responsables de la producción de Cronos. Así lo describen ellos mismos: “Cronos ha sido un proyecto de una complejidad poco habitual, tanto por su dimensión logística como por la enorme responsabilidad ética que implicaba abordar un acontecimiento real, reciente y profundamente doloroso para la ciudad de Barcelona: los atentados de agosto de 2017. Desde el inicio, el objetivo compartido por todos los departamentos fue construir una representación honesta, humana y respetuosa de los hechos, evitando cualquier forma de sensacionalismo y situando siempre a las víctimas y a la comunidad en el centro del relato”. No fue fácil rodar en unas Ramblas siempre llenas de gente, pero lo consiguieron y para quienes las recorremos a menudo y vivimos de cerca el atentado no podríamos creernos Cronos si no hubiese sido así.
Nadie en Barcelona olvidará aquel 17 de agosto de 2017. Nadie en Barcelona debería perderse esta película. Y muchos en otras ciudades de todo el mundo deberían ver ese homenaje que González Molina hace a una Barcelona, a la que se mudó su familia materna hace más de cincuenta años y donde ha filmado muchas de sus películas. Dice que es la más ambiciosa y compleja de las que ha dirigido hasta ahora. Barcelona, los barceloneses tenemos que agradecerle el mimo y el tacto con el que ha tratado uno de los momentos más tristes de su historia reciente. Sigue siendo una ciudad de paz, como reza el rótulo con el que nos despide Cronos.






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