jueves, 26 de marzo de 2026

¿De quién son nuestros días?


 Es la pregunta que atormenta al presidente saliente de Italia, Mariano De Santis, magistralmente interpretado por Toni Servillo, en la última película de Paolo Sorrentino: “La Grazia”: ¿De quién son nuestros días?”. El 1 de abril, en plena Semana Santa, llega a los cines españoles esta exploración del amor, el deber y la libertad personal que contemplamos a lo largo de las dos horas y cuarto de una película que en ningún momento se nos hace pesada.

Vemos como un presidente italiano, a seis meses de abandonar el cargo, tiene  sobre su mesa tres dossiers sobre les que tiene que tomar una decisión definitiva. Se trata de la Ley de Eutanasia y dos peticiones de indulto. Su hija y persona de más confianza en la presidencia italiana le presiona para que tome una decisión favorable pero él se resiste a hacerlo a la ligera. Consulta incluso a un amigo de confianza que resulta ser ni más ni menos que un peculiar Papa, que se desplaza en moto por la Roma que vemos a menudo desde  la terraza del palacio presidencial.

La Grazia se estrenó como película inaugural del Festival de Cine de Venecia de este año, en el que Servillo se llevó la Coppa Volpi como mejor actor. Hay que decir que su interpretación impresionante viene acompañado de la no menos brillante de  Anna Ferzetti en el papel de su hija y confidente Dorotea. También es destacable la cuidada fotografía a cargo de Daria D’Antonio.


Pendientes de cómo resolverá el presidente a punto de cesar en el cargo el dilema moral que le plantea la concesión de La Grazia a las dos personas que esperan el indulto y a quienes urgen la aprobación de la Ley que regule la eutanasia, De Santis se descuelga afirmando que “La Grazia es la belleza de la duda”. Una duda que le acompaña, preocupa y entristece en relación a su esposa fallecida tiempo atrás y que es omnipresente a lo largo de toda la película.


 ¿Es bella la duda? ¿De quién son nuestros días? Son preguntas que casualmente son más de actualidad que nunca hoy en nuestro país, a raíz del debate político y social abierto sobre la aplicación de la eutanasia a Noelia Castillo.

Paolo Sorrentino, ganador de premios Óscar y Bafta, demuestra mucho más amor y humanidad que los voceros de la extrema derecha que han echado espuma e insultos estos días contra la aplicación solicitada por Noelia Castillo y finalmente practicada.


 La Grazia es una película que hay que ver y paladear, digan lo que digan los ultras fanáticos. De hecho, ellos son los que más necesitan verla.

                                                                        Paolo Sorrentino


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