Es la pregunta que atormenta al presidente saliente de Italia, Mariano De Santis, magistralmente interpretado por Toni Servillo, en la última película de Paolo Sorrentino: “La Grazia”: ¿De quién son nuestros días?”. El 1 de abril, en plena Semana Santa, llega a los cines españoles esta exploración del amor, el deber y la libertad personal que contemplamos a lo largo de las dos horas y cuarto de una película que en ningún momento se nos hace pesada.
Vemos como un presidente italiano, a seis meses de
abandonar el cargo, tiene sobre su mesa
tres dossiers sobre les que tiene que tomar una decisión definitiva. Se trata
de la Ley de Eutanasia y dos peticiones de indulto. Su hija y persona de más
confianza en la presidencia italiana le presiona para que tome una decisión
favorable pero él se resiste a hacerlo a la ligera. Consulta incluso a un amigo
de confianza que resulta ser ni más ni menos que un peculiar Papa, que se
desplaza en moto por la Roma que vemos a menudo desde la terraza del palacio presidencial.
La Grazia se estrenó como película inaugural del
Festival de Cine de Venecia de este año, en el que Servillo se llevó la Coppa
Volpi como mejor actor. Hay que decir que su interpretación impresionante viene
acompañado de la no menos brillante de
Anna Ferzetti en el papel de su hija y confidente Dorotea. También
es destacable la cuidada fotografía a cargo de Daria D’Antonio.
Pendientes de cómo resolverá el presidente a punto de cesar en el cargo el dilema moral que le plantea la concesión de La Grazia a las dos personas que esperan el indulto y a quienes urgen la aprobación de la Ley que regule la eutanasia, De Santis se descuelga afirmando que “La Grazia es la belleza de la duda”. Una duda que le acompaña, preocupa y entristece en relación a su esposa fallecida tiempo atrás y que es omnipresente a lo largo de toda la película.
Paolo Sorrentino, ganador de premios Óscar y Bafta, demuestra mucho más amor y humanidad que los voceros de la extrema derecha que han echado espuma e insultos estos días contra la aplicación solicitada por Noelia Castillo y finalmente practicada.






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