miércoles, 29 de abril de 2026

Cuando una enfermedad neurodegenerativa entra en casa

 

“La razón por la que empecé a escribir esta película fue las ganas de acompañar a todas aquellas personas que están al cuidado de un ser querido, y en especial a esos jóvenes que se convierten en cuidadores precoces empujados inevitablemente a madurar y a sacrificar parte de su juventud por amor”. Así explica Marta Matute lo que la llevó a escribir el guión y a dirigir su primera película, que se estrena el próximo 8 de mayo con el título de “Yo no moriré de amor”.

Su esfuerzo ha sido ya recompensado con la Biznaga de oro a la mejor película en el Festival de Málaga. En ese festival también fueron premiados con toda justicia Júlia Mascort (Biznaga de plata a mejor actriz), Tomás del Estal (Biznaga de plata a mejor actor de reparto) y Premio Feroz Puerta Oscura a mejor película.


Marta Matute explica en “Yo no moriré de amor” su propia vivencia. De los 18 a los 27 años dedicó gran parte de su vida al cuidado de su madre que, tras un microinfarto cerebral, empezó a desarrollar una enfermedad degenerativa. Explica que compartir su historia con amigos que conoció a posteriori del caso de su madre y que ellos compartieron casos similares con ella le fue de gran alivio.

Ver esa película es compartir también esas sensaciones y sentimientos. Gran parte de los que hemos visto y veremos esta película hemos vivido más o menos cerca experiencias similares. A la salida de las proyecciones, los asistentes comentan entre ellos esas vivencias. Matute se ha salido con la suya. Su opera prima sacude la sensibilidad del espectador y le lleva a sentirse acompañado con lo que ha vivido o está viviendo con un familiar o conocido cercano que sufre una de esas enfermedades, el Alzheimer la más frecuente de ellas.


La película de Matute nos hace pensar en las de Carla Simón. Quizás no es casualidad que Elastica, la productora de “No moriré de amor” haya sido también la responsable de la producción de “Alcarràs”, la obra de Simón que se llevó el Oso de oro de la Berlinale.

A destacar la labor del conjunto de los actores y actrices que contagian al espectador sus sentimientos de frustración, tristeza y rabia, mezclados con el amor y cariño que también emergen en el seno de esa familia atravesada por el dolor de una madre que van perdiendo progresivamente.


“No moriré de amor” es una bofetada de realidad, que devuelve al primer plano de nuestras vidas la necesidad de creer que algún día la investigación y la ciencia sabrán curar esas enfermedades que tanto las trastocan y entristecen.

Mientras esperamos ese milagro, veamos y aplaudamos el estreno como directora de Marta Matute. Duele ver los 94 minutos de esta producción hispanobelga pero hay que hacerlo, comentarlos y compartirlos.


                                                    Marta Matute

miércoles, 15 de abril de 2026

Vida, muerte, emociones y memoria, en ‘Sound of falling’

 

En el año 2023, Mascha Schilinski ganó, junto a Louise Peter, el premio Thomas Strittmatter al mejor guión por ‘Sound of falling’ (‘Sonido de la caída’). Tres años más tarde, la película llega a los cines de España el 24 de abril tras haber ganado el Premio del Jurado en el Festival de Cannes. Considerada una de las directoras más prometedoras del cine alemán, este es su segundo largometraje.

Parece mentira que una película que dura dos horas y media se rodara en tan solo 34 días. La premura del tiempo de rodaje obligó a que solo se pudieran hacer dos tomas de cada escena. Pocos rodajes deben haberse vivido con tanta tensión.


El resultado es una película que se sigue con curiosidad y, en ocasiones, con nervios por lo que pueda pasar en la pantalla. Algunas de sus incógnitas se van despejando a medida que avanza el metraje.

‘Sound of falling’ nos presenta a cuatro mujeres en épocas distintas de su vida. La adolescencia de Alma, Erika, Angelika y Lenka se desarrolla en una granja del norte de Alemania. Pasan los años pero las vivencias de esas cuatro mujeres parecen repetirse. En ocasiones no se discierne qué es sueño y qué, realidad. La memoria es un factor clave en esta película. Lo explica así su directora: Desde el primer momento tuve muy claro que SOUND OF FALLING debía hablar de la memoria, de su funcionamiento, de sus mecanismos. Me di cuenta de que mis recuerdos son físicos muy a menudo. En ocasiones, tengo la impresión de mirarme desde fuera, como si se me escapara un fragmento de memoria. Eso me llevó a querer rodar desde puntos de vista muy subjetivos, a veces disociados, como si los personajes se mirasen desde otra época”.

No es una película fácil de definir. Lo describe muy bien Jordan Mizer en su crítica en The Hollywood Reporter:  “No todos los días ves una película que no se parece a nada que hayas visto antes, y que te hace cuestionar la propia idea de lo que puede ser una película”.

Aplausos para las/los intérpretes y mención especial para la cuidada y acertada fotografía de Fabian Gamper.

A Alison Wilmore, de Vulture, le fascinó: “Puede que hayamos visto la mejor película de Cannes este año”. El Jurado le dio la razón concediéndole su premio, exaequo con ‘Sirat’, de Oliver Laxe.

                                            Mascha Schillinski